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Los empresarios expresan 'optimismo moderado' frente a la economía en 2018

Los empresarios esperan que 2018 sea un poco mejor que 2017. Están pendientes del proceso electoral, pero confían en que no impactará el crecimiento. Les preocupa la confianza del consumidor y tienen sus esperanzas centradas en el Mundial y en las menores tasas de interés.

La reforma tributaria, la polarización política, la implementación de los acuerdos de paz con las Farc, los escándalos de corrupción, el desplome de la confianza de los consumidores y hasta el descuadre fiscal del país parecían haber desaparecido el pasado 10 de octubre cuando el equipo nacional de fútbol consiguió su clasificación al Mundial de Rusia.

Una ola de optimismo y unidad, que no se veía desde la visita del Papa Francisco, se tomó los medios de comunicación y las conversaciones de los colombianos, que por un día parecieron olvidarse de todas las razones que están haciendo que la economía crezca poco y que muy probablemente harán que en 2018 no se presente un repunte considerable.

Aunque el Mundial se jugará a casi 11.000 kilómetros de distancia y en un poco más de ocho meses, este es un evento que no solo interesa a hinchas y patrocinadores, sino también a diferentes actores económicos que consideran que el impacto de estos eventos es innegable; pues, al generar optimismo, ayudan a recuperar la confianza y el consumo. Otros están convencidos de que es un tema puntual al que no se le debe dar importancia económica, pues no es claro que sea un generador de PIB.

Sea como sea, lo cierto es que el país se prepara para entrar a un nuevo año en el que espera dar vuelta a la página de la desaceleración y crecer un poco más. Si se cumplen todos los pronósticos, en 2017 la economía no avanzará más de 2%, lo que implica el paso más lento en ocho años.

Para 2018, los analistas locales e internacionales que consulta mensualmente LatinFocus Consensus estiman que el PIB avanzará 2,7% que, si bien es inferior al 4% promedio registrado entre 2010 y 2014, implica una mejoría frente a lo que ocurrió este año y sería una prueba de que la caída de la economía habría tocado fondo y volvería a tomar tracción.

Con ese escenario macroeconómico, las empresas están preparando sus presupuestos para 2018 y, aunque son moderadamente optimistas, en general pronostican que a sus negocios les va a ir mejor que en 2017, un año que muchos catalogaron como duro, pero que el presidente de Nutresa, Carlos Ignacio Gallego, prefiere calificar como distinto. Su argumento está en que la clave para seguir vendiendo, tal como le sucedió a su compañía, estuvo en adaptarse rápido a los cambios del mercado y en seguir innovando.

Su colega Juan Carlos Mora, presidente de Bancolombia, lo secunda y explica que hay varios factores para esperar que 2018 sea de mayor crecimiento. De un lado, la economía ya se acomodó a la nueva tarifa del IVA y, del otro, las menores tasas de interés van a empezar a impulsar varios sectores, entre ellos la construcción de vivienda. Además, con un precio del petróleo estable entre US$50 y US$60 por barril, es factible esperar una tasa de cambio sin muchas variaciones y, con ella, un repunte de las exportaciones.

 

Los riesgos

El hecho de que el año entrante se renovará el Congreso y se escogerá un nuevo inquilino para la Casa de Nariño es un tema que para algunos empresarios genera preocupación, pues están cansados de la incertidumbre generada por la polarización política, que se podría atizar con campañas agresivas, donde los candidatos se dediquen más a sacarse los trapitos al sol que a presentar propuestas.

Emilio Sardi Aparicio, vicepresidente de Tecnoquímicas, considera que el tema electoral no debería impactar. Excepto si la elección se polariza en extremo tal que genere incertidumbres y expectativas que afecten la economía como un todo y la confianza de los consumidores.

La apuesta general es que no ganará un candidato que cambie el modelo económico del país y, por eso, para calificadoras como Fitch, las elecciones no implican una amenaza para su evaluación de Colombia. En su más reciente conferencia global de riesgo soberano, Richard Francis, analista de Fitch a cargo del país, dijo que espera que en 2018 el PIB crezca 3%, aunque es un pronóstico con un alto riesgo a la baja si se demora más el gasto en infraestructura, en especial los esperados proyectos de 4G, o si la producción petrolera sigue cayendo y se ubica por debajo de los 800.000 barriles/día.

Para Ernesto Fajardo, presidente de Alpina, uno de los factores que primero se debe corregir para volver a crecer es la confianza de los consumidores, “lo que no se logra solo con campañas publicitarias o buenos deseos. Debemos tratar de no hablar tanto, sino hacer las cosas diferentes. Es fundamental que hagamos lo que decimos y que haya menos escándalos de corrupción o al menos se entiendan bien, pues con las redes sociales y las llamadas fake news hay que tener cuidado. Estas noticias falsas generan la idea de que en todo hay corrupción y con ella viene la desesperanza”, reitera.

Mora, CEO de Bancolombia, considera por su parte que el estado de ánimo de negativismo que viven los colombianos no es per se una mala noticia, pues lo que se puede evidenciar es que hoy se está haciendo algo contra la corrupción, mientras que en el pasado la sociedad ni siquiera sancionaba esos malos comportamientos y “sólo ese cambio es motivo de esperanza”.

Sardi, de Tecnoquímicas, precisa que el reto mayor es el desempleo, que sigue muy elevado frente a los niveles de América Latina y del mundo en general, lo que impide un mejor avance social y dificulta un mayor crecimiento económico.

En el hígado

Juana Téllez, economista jefe del BBVA, considera que la confianza del consumidor es un tema muy visceral –del hígado–, pues depende de la forma como se sientan las personas y ahí es donde podría ayudar la participación en el Mundial. Si bien esto impulsaría las ventas de bebidas, de los restaurantes y de los televisores, así como la inversión publicitaria, no tendría impacto sobre decisiones de compra mucho más grandes, como vivienda o vehículos.

En este banco creen que los motores de crecimiento en 2018 por el lado de la oferta serán la construcción (beneficiada por los subsidios para la compra de vivienda nueva que no supere 435 salarios mínimos mensuales –$320 millones de hoy–), la agricultura y la industria. Por el lado de la demanda, el consumo privado se aceleraría y la inversión se consolidaría, mientras que el consumo público sería menos dinámico, debido a que será un año electoral.

Mauricio Saldarriaga, director de Inverlink, opina que para el país ha sido difícil acostumbrarse a un ciclo económico a la baja, luego de diez años al alza. “Con los nuevos precios del petróleo, volvemos a ser una Colombia industrial que, claro, está afectada por la baja popularidad del gobierno actual, pero esa es una situación de corto plazo, pues los fundamentales de la economía siguen bien y prueba de ello es que continúan llegando inversión y turistas extranjeros”, subraya.

En efecto, pese a la turbulencia local, Colombia tiene hoy una mejor imagen en el exterior de la que se percibe domésticamente. No en vano la prestigiosa revista The Economist eligió a Colombia como el “país del año” en 2016.

Así mismo, dentro del país se percibe un estado de ánimo diferente, pues mientras Bogotá y Medellín están sumidas en el pesimismo, en otras ciudades el ambiente es más favorable. Gallego, de Nutresa, dice que esa situación la han experimentado con sus ventas, con buenos crecimientos en los Santanderes, el Suroccidente y la Costa Caribe.

El índice de confianza del consumidor, de Fedesarrollo, muestra que, a septiembre, Barranquilla y Cali eran las dos capitales con resultados más optimistas.

Con Innovación

Pese a las dificultades de este año, varias empresas tienen noticias positivas para dar, como Alimentos Polar, que el pasado 30 de septiembre cerró su año fiscal 2017, con crecimientos de 20% en sus ventas en Colombia. José Antonio Pulido, su presidente, asegura que la decisión de enfocarse en innovación y desarrollo de nuevos productos ha sido clave para este crecimiento, y anticipa que mantendrá esa estrategia para el año fiscal 2018, cuando la compañía planea entrar en al menos dos nuevas categorías para garantizar el crecimiento en ventas a doble dígito.

En The Coca-Cola Company ven con optimismo el año entrante, pues son patrocinadores de la Selección Nacional de Fútbol y de la Copa Mundo, la misma ventaja tendrá Bavaria, aunque Fernando Jaramillo, su vicepresidente de asuntos corporativos, presiente 2018 como un año retador que no está ganado. “Somos optimistas en que puede ser un año mejor, pero se debe tener en cuenta que hay incertidumbre por el tema electoral y la persistente desconfianza del consumidor”, precisa.

En Nutresa han logrado seguir creciendo con rentabilidad este año dentro del país y registran un comportamiento mucho mejor fuera de las fronteras, con un aumento de 20% en las exportaciones. También sería uno de los ganadores con el Mundial, pues con él crecen las ventas de snacks y las comidas en restaurantes (vale la pena recordar que Nutresa es dueña de Hamburguesas El Corral, Leños, Beer Station y de las franquicias de Papa John’s, Yogen Fruz, Krispy Kreme y de Starbucks– esta última en alianza con Alsea–).

Gallego, presidente de Nutresa, advierte, sin embargo, que esta vez el efecto del Mundial en restaurantes será menor que en Brasil, pues los partidos serán en la mañana o máximo al mediodía.

En Alpina también registran mejores resultados en términos de crecimiento fuera de Colombia que dentro del país (inclusive en su operación de Venezuela) y esperan que 2018 sea mejor. De hecho, planean inversiones de unos $70.000 millones el próximo año.

Igualmente, en Tecnoquímicas tienen presupuestadas inversiones por $40.000 millones para 2018, aunque están terminando de estructurar proyectos de expansión que iniciarían el próximo año y podrían llegar a $100.000 millones adicionales. Caso contrario es el de Fabricato, donde no hay inversiones importantes programadas, pues ya las realizaron en los últimos años.

Por su parte, la cadena mayorista Makro decidió poner el pie en el acelerador de sus inversiones en Colombia. Andries Govaert, su CEO en el país, explica que en lo que resta de 2017 abrirá tres almacenes en Bucaramanga, Cajicá y en Puente Aranda en Bogotá, que le exigen inversiones por $143.000 millones.

Momento retador

Alberto Zúñiga, director general para Basf Colombia, Ecuador y Venezuela, espera un 2018 de oportunidades. “Como empresa B2B creemos que la industria nacional está en un momento retador, que bajo una acertada dirección estratégica puede redundar en coyunturas positivas. Los temas de sostenibilidad, innovación y digitalización serán factores que harán la diferencia al asumir los desafíos del sector el próximo año”, aclara.

Por su parte, Juan Esteban Calle, presidente de Cementos Argos, cree que la clave para que 2018 sea un año positivo para su sector está en resolver temas como los desembolsos para los proyectos de 4G, que dependen de una ley que está por aprobarse, así como de la reducción de los trámites para iniciar un proyecto de construcción de vivienda, que se calculan en más de 83 y que el Gobierno prometió agilizar. “También estamos muy esperanzados con las vías terciarias. Si somos serios en su estructuración, salen los pliegos únicos y se adjudican, serán un motor para la equidad y desarrollo”, reitera Calle.

Mora, de Bancolombia, agrega que para el adecuado desarrollo de las 4G se requiere claridad sobre qué sucede con todos los participantes de una obra, si esta se declara nula. Así mismo, considera clave el liderazgo del Gobierno para el manejo de las consultas previas para que no se abuse de la participación ciudadana.

En EPM, su gerente, Jorge Londoño, considera que los dos grandes hitos para la empresa en 2018 serán la entrada en operación de la PTAR de Bello y de la hidroeléctrica en Ituango, proyectos en los que concentrarán sus mayores esfuerzos. “También será muy importante la actualización de marcos regulatorios en energía y gas, así como la evolución de la problemática de Electricaribe”. Paralelamente, en el Grupo Energía de Bogotá (GEB) se enfocarán en soluciones de ciudades inteligentes, para las cuales potencializará sus inversiones en transmisión de electricidad y transporte y distribución de gas natural en Colombia, Perú, Guatemala y Brasil.

 

Sin contagio

El pesimismo de este año no ha logrado contagiar las cifras de la caja de compensación Compensar. Su director general, Néstor Rodríguez, asegura que el crecimiento se ha mantenido en dos dígitos, tanto en ingresos como en número de nuevos trabajadores afiliados. Las inversiones de 2017 son por unos $200.000 millones en los distintos temas que maneja: vivienda –principalmente de interés social–, educación, salud, recreación y empleo. Para 2018 prevé un nivel de inversión similar.

Ignacio Correa Sebastián, presidente ejecutivo de Colsanitas, cree que, al trabajar en un sector tan crítico como la salud, las decisiones gubernamentales y la regulación los vuelven susceptibles al cambio de gobierno previsto para 2018.

De la misma forma, Alfonso Gómez, presidente de Telefónica, considera que la clave está en la seguridad jurídica y, específicamente para su sector, propone que la subasta de asignación del espectro (aplazada para el 2018) se realice cuando existan las condiciones económicas y regulatorias que aseguren la participación efectiva y equitativa de todos los interesados. “El difícil momento por el que atraviesa el sector debe ser contrarrestado con iniciativas que promuevan la inversión y el despliegue de infraestructura. El diseño del mecanismo de subasta debe tener en cuenta la coyuntura desfavorable de la industria”, agrega.

Otro tema del que estarán pendientes los empresarios delas telecomunicaciones será la unificación del regulador del sector, un proyecto que traerá profundos cambios en las normas que los regulan.

En Azteca Comunicaciones Colombia consideran que su sector se podrá dinamizar por un crecimiento del servicio de transporte de datos, debido al aumento de la demanda por mayores velocidades, originado en la nueva regulación de banda ancha y por la tendencia mundial de mayor consumo de video. “Tenemos proyectado aumentar los ingresos más de 60%, gracias a un fortalecimiento de nuestra red, de la disponibilidad y de la calidad del servicio que prestamos”, dice Nibaldo Toledo, CEO de Azteca.

Unas serán de cal y otras de arena para los empresarios en 2018 y, aunque no se sabe cómo le irá a Colombia en el Mundial, ojalá, de ganar, no le pase lo que les sucedió a 6 de los últimos 8 países que han ganado. Según un artículo de Forbes, esos seis países registraron una contracción de su PIB al año siguiente de coronarse campeones. Esto porque, tras la victoria, vendría un ‘guayabo emocional’ al descubrir que el fútbol no solucionó los problemas del país.

Tomado de : Revista Dinero (2017)

 

 

PILAS CON EL CATASTRO

Está próximo a iniciarse un intenso debate en el Congreso relacionado con la creación de un catastro nacional multipropósito, que se viene planteado como parte del acuerdo entre el gobierno Santos y las Farc. Dicha medida incluida en la ‘reforma rural integral’ ha sido vendida como la base para alcanzar una profunda redefinición de la formalización de la propiedad en Colombia. ¿Cómo está la situación catastral en el país? Para empezar, más del 50 por ciento de los registros catastrales del país están desactualizados, y existen interminables imprecisiones de linderos y áreas detonadas por alteraciones en los procesos de compra-venta que no están georeferenciados con precisión.

A esta realidad es preciso profundizar que el catastro integral nacional tiene 15,5 millones de predios aproximadamente, de los cuales el 75 por ciento son urbanos y el 25 por ciento son rurales. Bajo esa premisa existen rezagos notorios en la digitalización de la cartografía con precisión, urgiendo escalas 1:25000 y 1:10000 para definir con rigor la pequeña propiedad que comprende cerca del 80 por ciento de predios.

Los atrasos catastrales, por supuesto, tienen consecuencias fiscales, debido a las dificultades de delimitación que se traducen en menores ingresos para los municipios y poder contar con información confiable para la toma de decisiones. Esta realidad nos obliga a entender que, en efecto, Colombia necesita una mejor política catastral. No obstante, es urgente entender que el proyecto presentado por el Gobierno debe prender importantes luces de alarma. El proyecto en ningún lugar hace énfasis en la defensa de la propiedad privada y la tenencia de buena fe como criterios claros de aplicación. Así mismo, se crean operadores catastrales privados, no existen claras precisiones de protección de la información, no hay mecanismos efectivos para impugnar actas de colindancia, ni mucho menos para exigir con efectividad inconsistencias.

Del mismo modo preocupa que el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac) pasará al Departamento Nacional de Planeación, que asumirá todas las responsabilidades catastrales, alejando a dicha institución de su mandato fundacional y afectando la verdadera capacidad de ejecución en la materia. También es grave que el Artículo 46 permita a organizaciones sociales actuar como operadores catastrales, que se le eche mano a las regalías para financiar el sistema, quitándole más recursos a las regiones, además de fijar una tasa de servicios catastrales confusa, en la cual el costo de las inconsistencias lo asume el usuario, esto sin mencionar que se pretende esconder que los recursos para el nuevo sistema se fijarán bajo la modalidad de inversión, cuando debería ser funcionamiento.

Muchos de los peligrosos detalles del proyecto presentado por el gobierno pueden acabar generando graves problemas de inseguridad jurídica y de conflictos sociales, relacionados con la propiedad de la tierra. Colombia necesita un sistema catastral moderno, confiable y que contribuya al fortalecimiento de las finanzas territoriales, pero el proyecto gubernamental no asegura una institucionalidad seria para un final feliz. Colombia no puede improvisar por la vía del fast track una política catastral moderna. O actuamos a tiempo o después vendrán lágrimas dolorosas. 

 

Tomado de Revista Portafolio, 2017.

La vivienda de estrato medio, mejor en el 2018.

La posibilidad de adquirir una segunda vivienda en el rango de precios de $100 millones a $321 millones ha animado a los constructores y, obviamente, a los potenciales compradores, que han vuelto a poner en su lista de prioridades esta inversión.

La razón: que hay un beneficio de 2,5 puntos porcentuales de la tasa de interés que asume el Gobierno y, con esto, terminan pagando una tasa promedio de 7,5% efectivo anual. Las últimas dos semanas han dado señales de esta intención, con la reglamentación del decreto que le da vía libre al beneficio y con la recuperación del interés en el negocio por parte de los potenciales inversionistas del estrato medio.

En el primer caso, los anuncios del ministro de Vivienda, Jaime Pumarejo, fueron ratificados por el presidente Juan Manuel Santos en el reciente congreso de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol). 
En el segundo caso, la encuesta de opinión revelada por Fedesarrollo en días pasados confirmó una leve mejoría en la confianza de los compradores en agosto en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga, esta vez con un dato adicional: frente a agosto del 2016, la intención de compra del segmento medio registró un aumento de 20,9 puntos porcentuales.
Con esta dinámica, se espera un mejor 2018. Algo que, de hecho, se empezó a ver estos días con inquietudes expresadas por las personas que tienen en mente la inversión.

EL ABECÉ DEL PROCESO


Algo que deben tener en cuenta, es que se aprobaron 40.000 subsidios a la tasa para respaldar igual número de créditos entre el 2018 y el 2019, que se suman a los 20.000 del 2017.
Según el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, con esto se busca impulsar la construcción y la compra de vivienda para un segmento que representa el 50% de las ventas a nivel nacional. De hecho, datos revelados por Camacol destacaron que hay algo más de 125.000 unidades disponibles en el país y el rango analizado participa con el 70%.
Y es una oportunidad para los bancos que, de hecho, también han bajado sus tasas de interés. Al respecto, Santiago Perdomo, presidente del Banco Colpatria, destacó que –además del 2,5% de auxilio que aporta el Gobierno–, la entidad asegura el beneficio los ocho o trece años restantes del crédito, con el valor agregado destacado al comienzo, es decir, tasas promedio entre 7,5% y 8% efectivo anual. Otros bancos también lo hacen.

 
 
 
 
 
 
 
 
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POR:
 
PORTAFOLIO
 
SEPTIEMBRE 18 DE 2017 

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El “top cinco” para no ser engañado al momento de vender sus inmuebles.

La Federación Colombiana de Lonjas de Propiedad Raíz, Fedelonjas, hizo un llamado a los propietarios con el fin de evitar riesgos y lograr una buena negociación a la hora de vender sus inmuebles, teniendo en cuenta que en Colombia se traspasan anualmente 800.000 y en su mayoría son usados.Las ventas de estos usados la encabezan las viviendas, seguido de oficinas, bodegas, locales comerciales o incluso un predio rural, independientemente de su destinación.

 La presidenta de Fedelonjas, María Clara Luque, dio a conocer este “top cinco” de recomendaciones esenciales para vender bien los inmuebles y evitar que sean engañados.

“Primero que todo yo aconsejo buscar una inmobiliaria que esté organizada y que tenga varios años de tradición. Es importante que la visiten y hacer ese contacto directo con ellos. Segundo la revisión de los documentos, toda la parte jurídica, los papeles referentes al inmueble y mirar también qué este sin problemas”, dijo la dirigente gremial.

Agregó, que una tercera recomendación es el estudio de mercado que es lo mejor para establecer el valor en que queremos vender el inmueble. También se debe revisar la parte de gravamen para que no haya ningún problema jurídico sobre este bien.

Y el top se cierra según la dirigente gremial, con un consejo y es no entregar dinero, porque la inmobiliaria no tiene que pedirlo, porque es el propietario quien lleva sus documentos y asume los costos de escrituras.

De acuerdo con Fedelonjas, la publicidad del inmueble debe enunciar las características del mismo en cuanto a su conformación, localización y ventajas por la cercanía a zonas comerciales y vías de acceso.

 

FEDELONJA

EL COSTO FISCAL EN LA VENTA DE LOS BIENES INMUEBLES

Los contribuyentes del impuesto sobre la renta, tienen varias opciones previstas en la ley tributaria.

 

Con los cambios generados en la reforma tributaria introducida con la ley 1819 de 2016, como se establece el costo fiscal en la enajenación de bienes inmuebles cuando se toma el valor del avaluó catastral o el autoevaluó?

Cuando un contribuyente enajena un bien que hace parte de sus activos fijos, la utilidad que se genere puede dar lugar a una renta ordinaria o ganancia ocasional, de acuerdo a los establecido en los artículos  26,299 y siguientes del estatuto Tributario.

A respecto, es importante  precisar que la utilidad en la enajenación de inmuebles se determina  por la diferencia que existe entre el precio de venta y el costo fiscal del activo.

En concordancia con lo señalado anteriormente, los contribuyentes del impuesto sobre la renta, tanto personas jurídicas como naturales, tienen varias opciones previstas en la ley para establecer el costo fiscal de los inmuebles que sean activos fijos y se enajenen durante el año gravable.

Para el caso específico de análisis, el artículo 72 del estatuto tributario señala la posibilidad de tomar como costo fiscal el valor de los avalúos declarados para efectos del impuesto predial  del año inmediatamente anterior a la fecha de venta, así como los avalúos formados o actualizados por las autoridades catastrales.

Ahora bien, con la entrada en vigencia de la ley 1819 de diciembre 29 del 2016 se introduce un cambio importante al artículo citado, establecido que en caso de tomarse como costo fiscal el avaluó o autoevaluó en el momento de la enajenación del inmueble, deberán restar del costo final las depreciaciones que hayan sido deducidas  para fines fiscales.

Con esta modificación se incrementa la utilidad fiscal en la venta del inmueble ,en comparación con el régimen vigente antes de la reforma.

 

 

Portafolio.

Construir vivienda en Bogotá volverá a ser un buen negocio

Las Ventas están mejorando, pero el efecto contundente se refleja en unos dos años.

 

Vivienda

 

El diseño de nuevos planes para habilitar el suelo urbanizable y la disminución de proyectos de vivienda en Cundinamarca están fortaleciendo la idea de construir, otra vez, en Bogotá. 

(Lea: A los colombianos les sigue gustando estrenar vivienda)

Así lo confirmaron varios empresarios del sector quienes, en línea con un reciente anuncio de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), destacaron las iniciativas que están en estudio para revertir el rezago. Y debe ser así, si se tiene en cuenta que en los próximos cuatro años se formarán 232.000 nuevos hogares en Bogotá, contra 62.000 de Cundinamarca.

Al respecto, los datos de Coordenada Urbana –área de investigación del gremio– revelaron que las ventas de casas y apartamentos nuevos en los últimos doce meses, a febrero pasado, aumentaron 16%, a través de la comercialización de 37.022 unidades.
Sobre el tema, la gerente regional de la organización, Martha Moreno, señaló que “esta tendencia viene consolidándose desde mediados del 2016, principalmente por el impulso de la Vivienda de Interés Social (VIS), lo que no está sucediendo en los municipios aledaños, que decrecieron 15%.

(Además: Aplazar la compra de vivienda, secuela de las altas tasas de interés)

Para la directiva, este desempeño se explica, primero, “por la caída generalizada de la VIS y de la Vivienda de Interés Prioritaria (VIP) producto de la recuperación de la confianza en la capital y, segundo, por la situación de algunos municipios de la Sabana, donde se han suspendido licencias, limitando la oferta”. 

Portafolio consultó al empresario Camilo Congote, quien destacó que afortunadamente, la ciudad está en la senda de la recuperación. Sin embargo agregó, que “el efecto contundente se verá en unos dos años, aproximadamente, con el impulso de varios planes parciales que estaban frenados pero que, tras asegurar su viabilidad, habilatarán suficiente suelo para construir nuevas casas y apartamentos.

En la periferia no 

Al consultarle si la oferta estará en Bogotá y no en la periferia (una queja recurrente de quienes desean adquirir una vivienda en la ciudad), Congote señaló que, precisamente, “el valor agregado es que esta vez lo que se desarrollará sí estará localizado en Bogotá”.

Para confirmar su afirmación destacó la expedición del Decreto 621, que abre las posibilidades de construir en la Avenida Ciudad de Quito y en el eje de la Calle 80, donde hay estaciones de TransMilenio. Incluso, la norma respalda la obra de edificios de hasta 30 pisos. 

A esto le suma proyectos de renovación urbana para hacer más de 200.000 viviendas en Lagos de Torca, Ciudad Norte y Lagos de Tunjuelo, entre otros, donde se atenderá la demanda del estrato 3 hacia abajo, con VIS y VIP. Al respecto, también vale destacar el reciente convenio que firmaron el Ministerio de Vivienda y el gremio constructor, con el fin de desarrollar 36.000 unidades. 

Al interés en regresar a Bogotá con más proyectos también se sumó Luis Aurelio Díaz, gerente del Grupo Oikos, quien señaló que, como otros empresarios, están viendo la forma de volver a la ciudad.

De la misma forma que Congote y la Gerente regional de Camacol, el directivo se quejó de los inconvenientes que se están presentando en algunos municipios de la Sabana con las licencias de construcción nuevas y con algunas que ya se aprobaron. 

Nosotros sumamos ocho proyectos allí, pero que no tienen inconvenientes porque ya están en funcionamiento y consolidados”, recordó Díaz. Sin embargo, también reconoció que los planes de la compañía apuntan a continuar con las inversiones en Bogotá, en un 80 por ciento.

De hecho, el gerente del Grupo Oikos reveló que para el 2019 la meta es abrir cinco proyectos adicionales. “Les vamos a apostar a los estratos 4 hacia abajo, donde vemos muchas posibilidades de inversión”, concluyó.

Una recuperación que se dará gradualmente


Según el Dane, en los últimos doce meses a enero del 2017, el área aprobada para todo tipo de construcciones disminuyó 19%. Tanto para vivienda y proyectos diferentes a esta (oficinas, industria, etc.) el metraje avalado vía licencias cayó; aun así, el 46,1% de este (24’9 millones de metros cuadrados) se concentró en Bogotá y en los departamentos de Antioquia y Cundinamarca.

Les siguieron el Valle del Cauca y Atlántico que tuvieron una participaron conjunta de 15,2%.
 Sin embargo, en el periodo analizado, Cundinamarca restó 5,9 puntos porcentuales (pp) al total, seguido por Santander y Antioquia, que restaron en conjunto 6,5 pp al total. Bogotá, por su parte, sumó 1,1 pp. Aunque leve, ya es una muestra de la recuperación.

Gabriel E. Flórez G.
Economía y Negocios

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